Cicatrices

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

Wislawa Szymborsk

una herida es una herida es una costra y luego nada
una herida es cada astilla triturada entre las fauces de Nerón en las que el hijo espurio del Señor irguió un cadalso
una herida es un pedazo huérfano de tierra de sí misma de la pampa hasta los pechos de una madre apedreada y de sus pechos a la cima de los Apalaches
es una cicatriz y luego nada
una herida es una llaga en Ho Chi Minh envuelta en bálsamos y fábricas de Calvin Klein
una herida es Martin Luther King teniendo un sueño inacabable y los bisnietos Simmons dando a luz una nación de odio
una herida son los huesos de Anne Frank y Gandhi cuando los refugiados conservaron en la esquina de una lágrima un cielo virgen y el fragor del mate el platanar o las naranjas al abrir la puerta
porque no existen fanatismo o chovinismo o dictaduras asesinos
porque nadie invadió Varsovia y los juicios de Nürnberg son las fotografías perdidas en el ático
porque el Estado Islámico is the new Balkans y algún Prešeren yihadista reescribirá lo que olvidamos
una herida es un feminicidio que se cuenta alrededor de una fogata
pedir que algún Poussin contemporáneo pinte el rapto de las niñas nigerianas
olvidar que una amenaza nuclear cerró los párpados del sol
refutar el Accord de Paris como si fuera una medusa varada en Normandía que el mar destierra de su vientre
una herida es una herida es una costra y luego nada y si se olvida nace el crimen verdadero

reescritura

al final no queda nada y la siguiente piedra funda sus propios escombros
la única que permanece encima de la otra es una lápida y en el vertiginoso paso de los años nadie recuerda qué son esas cosas apiladas
Heródoto decide dónde empieza aniquilando el escarmiento de veinte mil generaciones
entonces vienen manos lapidarias a levantar otra muralla anónima
que luego bautizan como si fuera un dios sangrante con el nombre de Holocausto o el apellido del desastre
y lo veneran hasta que ya nadie recuerda nada y el dios se vuelve un parpadeo en la memoria apenas un vistazo agónico al pasado
y otra vez la incertidumbre
el hombre ha vuelto a descubrir el fuego todos se arrodillan ante el brazo chamuscado
pero nadie ni siquiera él sabe qué significan los tatuajes en su carne
quizá son el rencor de alguna vida pasada
¿y si se trata de una maldición?


Fabián Espejel (Cidade do México, 1995) é poeta, tradutor e graduado de Literatura Hispânica na Faculdade de Filosofia e Letras da UNAM. Seus textos foram publicados em Literal. Latin American Voices (US-Méx.), Cuadrivio, Página Salmón, MilMesetas (Méx.) y Literariedad (Col.).

Posted by:Souza Pereira

Souza Pereira (Recife, 1994). Escritor e Editor chefe da Revista Philos. Biomédico e Mestre em Genética pela Universidade Federal de Pernambuco. Cursou História crítica e social do pensamento, da literatura e das Artes (Portugal). É co-fundador da casa editorial Camará Cartonera e do Espaço Cultural Maus Hábitos (Brasil). Autor dos livros A tarde dos elefantes e outros contos (2014), Polissemia (2015) e Olhos de Onda (2016). Artista visual e colaborador do Espacio Cultural Violeta (Chile) e do Colóquio Escrever nas Margens (Portugal). Colabora com diversas revistas de literatura latina na Europa e América Latina.

One thought on “Neolatina: Muestra de poesía española, por Fábian Espejel

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