Un país es siempre una isla que cargas: el trazo de sus límites que son tuyos. Ceguera para lo que no entiendes; mutismo para lo que no entienden de ti.

Es un abrigo azul o naranja que recibe el escaso rayo de sol; la atmósfera – un lugar es siempre la singularidad de su luz-.

Un lugar es cada una de nuestras madres. Nuestra piedra de demolición día y noche: dejar a la madre.

Es un cúmulo de pasado vivo, sujeto como larga cola de animal prehistórico, es un presente mucho más grande de lo que podemos percibir.

Es una guerra invisible y silenciosa pariéndose a sí misma mientras miras por la ventanilla del transporte público; es una guerra adentro.

Es olvidar la fórmula para hacer cualquier cosa.

Un país es una esquina mil veces pisada, cuya forma tú también tienes inscrita, con manchas de hollín y aceite. Es también un tipo de ave, un verdor. Todo eso ocurre cuando cierras los ojos.

Es no reparar en lo que envejece.

Cada pérdida es un país, cada ser es una nación entera, cada ser amado es un lugar donde creciste, un territorio infinito en sus símbolos.

Un país es un lugar que nunca vuelve a ser el mismo; rostros y gestos nuevos. Gente que nace, gente que muere. Un círculo que se cierra contigo afuera.


Cristina Gálvez Martos (Caracas, Venezuela, 1987). Escritora e poetisa. Licenciada em Letras pela Universidade Central da Venezuela. Participou de diversas antologias poéticas editadas na Venezuela, Porto Rico, Argentina e Reino Unido. Fez parte de diversas oficinas de criação literária, entre elas a coordenada pelo poeta venezuelano Armando Rojas Guardia. Entre os anos de 2013 a 2015 se dedicou às oficinas da Casa de las Letras Andrés Bello, promovendo cursos literários, de ortografia, redação e interpretação de textos. Estudia Diplomado en Gestión Cultural en Fundación Itaú. ˡ Gálvez, Cristina. Bicorne. Caracas, Venezuela: Casa de las Letras Andrés Bello, 2016.

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